Cuando descubrí esas pequeñas huellas
un año antes,
luego unos meses antes,
renovadas palabras
búsquedas de nombres ajenos
a mí
a nosotros
las enterré en lo más hondo de mí
rechacé eso que sugerían
como rechacé a los catorce
la posibilidad de que mi padre no fuera mi padre,
que aquel con quien vivía
no era exactamente quien decía ser,
que fingiera
cara oculta dentro de sus pómulos familiares,
que el hueco de su cuerpo
ocultara algo falso o simulado.
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