Aun si esta belleza
siempre me será extranjera.
todos los días, por la mañana, pasar:
-30 minutos dibujando o pintando
o
-30 minutos escribiendo
No sé
ya no siento esa trepidación del amor
como algo nuevo
aunque amo
es más bien como un confort
un querer aprender
a hacer sopa de pollo y a cuajar queso
plantar flores
y sentir una paz sólida cuando él vuelve.
No he estado escribiendo todos estos años
(me he sentido un ama de casa,
mi vida no ha sido emocionante),
aunque debería.
Aunque debería.
Se balancean los troncos,
otros blancos nacen, Elsa,
los besan, cenan calostro
al sol baten roncos, cesan.
Y dos hojas en la nieve
devienen joyas, halos.
(serie inspirada en los anagramas de Unica Zürn, ver aquí)
De las hojas astringentes de los pinos, cuelgan en el sendero que acabamos de dejar atrás pequeñas gotas que decantan la luz brillando con todos los colores, como luces de Navidad diminutas o más bien como los bombones envueltos en celofán fucsia, azul, naranja, verde, amarillo y rojo que la abuela solía traerme en una caja de latón. Miro las gotas y miro el sendero. Un gnomo podría aparecer en cualquier momento, me digo mientras me demoro intentando fijar la imagen en mi cerebro, bajando entre los pinos mágicos sin inmutarse: tal es su mundo.