nadar entre las hebras
del río
morder la flor del nenúfar
acariciar su cabeza
en el sofá
morder chocolate
cocinar
alguien más
no querer drogarme
y luego
un estómago frío
Urdo y me enredo
invento inicios
que me devuelvan
a otros veranos
buscando un olor-temperatura-gusto
que ya no puedo acceder
pues solo existen
en mi hipocampo.
*
Cielo mojado
nubes de pizarra
un árbol como un lápiz que se troncha
vencejos
hojas como esmeraldas oscuras
pulidas por manos negras
y un atardecer húmedo
y unas piernas que no saben
si quedarse o permanecer
en la eterna sima
que las ata.
Te evoco como una figura extraña,
distorsionada,
pienso en escribir
en enseñarte cosas
mis cosas
un lugar donde hacer un nido
un lugar ventoso
como este poema que avanza solo
en mi cabeza un poco aturdida
por la infección
por los coágulos
por los vencejos que se persiguen chillando
en este cielo que atardece
en un verano que nunca es el mismo.