La primera mora
bajo mi lengua
dulce y caliente
y apretada,
con un poco de polvo;
un sol como un tomate
que baja y baja
tras las montañas
en medio del olor a pino y a eucalipto
y a hierba reseca;
ya en la penumbra,
niños que ruedan por el césped
en pantalones cortos
la piel infantil contra la hierba
y los insectos y la
tierra.
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