En esta cadena de moda rápida
que no visitaba hace un siglo
me embriaga la sinfonía apestosa
de la viscosa, el elastano y el poliéster,
se me echan encima
montañas de tela desechable
ropa lánguida en perchas
cuyos volantes y mangas amorfos
parecen condones, bolsas de plástico
o mujeres desechadas por algún marido cruel.
En este punto de la historia
en el que el cambio climático
empieza a pedirnos cuentas
veo ríos sucios, bosques talados,
infancias robadas, inundaciones,
flores llenas de ponzoña:
naturaleza y humanidad desechadas por un capitalismo cruel.
**
¿Ponen siempre el acceso al baño de hombres
antes del acceso al baño de mujeres
para evitar las miradas?
¿Es eso?
¿Unos pasos más y evitamos el acoso?
Y mientras hago pis
no sé si sentirme segura o triste
por esa desconfianza en medio humanidad
que no se borra.
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