Junto a dos buzones
dos crías bobas de pájaro esperan
arrobados y con la boca abierta
dos larvas que les traerán
dos madres que no veo.
Tras los arbustos
dos niños saltan en una cama elástica
y hablan en ruso.
Más allá el eterno ruido de las máquinas
cadena chirriando
metal lacerando roca
erigen casas nuevas.
Y este viento que no cesa
me marea y acongoja
como si me arrancara algo.
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