Soñé que una noche toda la humanidad esperaba en piscinas a que llegara una ola gigante que quizá provocaría la extinción del planeta. Mientras la veíamos llegar unos señores que compartían la piscina conmigo, y que yo no estaba segura de si me repugnaban o no por sus cuerpos de cincuentones lampiños y con rolletes, señalaban que el cielo mostraba el futuro, que allí ya era pasado, y entonces vimos a la tierra cruzar el firmamento impelida por un chorro gigantesco de agua interplanetaria.
Luego me levanté a hacer pis.
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