En el viento desganado de noviembre
La niebla cuaja y se difumina;
El mundo entero reaparece
Cuando la niebla se levanta.
Desasidas por las ramas sin savia
Las hojas caen con cada ráfaga;
A la deriva crujen perdiéndose de vista
En la humedad o en el polvo.
Por último, diciembre,
Cuando apenas queda arena por caer,
Se apresura en el día más corto,
Cercena al sol;
Con su viento crudo y lúgubre
Abate a las últimas hojas,
Trae otra vez las heladas nocturnas,
Otra vez la nieve.
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